martes, 19 de enero de 2016

Tacones cercanos...






La que me conoce sabe que mi verdadero amor no es humano, ni tiene ojos verdes, ni es un príncipe azul.  Mi verdadero amor viene de dos en dos y en cuanto estoy con él me sube al cielo y me eleva la autoestima a la galaxia. Pero no es un amor fácil, no.  Me hace sufrir, me incomoda,   me causa el mayor de los daños pero... no puedo dejarlo a un lado. Además, nunca  me conformo  y siempre quiero más. Mi gran amor los zapatos de tacón.
La mayoría de las mujeres tenemos una relación de amor-odio con los zapatos de tacón. Los vemos y automáticamente nos atraviesa la flecha de Cúpido, ya no podemos apartar la mirada del escaparate. Sabemos que si entramos a por ellos nos harán la mujer más feliz del mundo y también sabemos que será una relación corta...estaremos deseando perderlos de vista!

Muchas de vosotras que venís a MariAbril, me contáis que no podéis soportar los tacones y a mí me entra una pena... ! Con lo que estilizan y lo capaces que son de cambiar cualquier look !

Pero tenéis razòn ... Son insoportables. Unos tacones pueden fastidiarnos la mejor de las veladas y cambiarnos hasta el humor si no elegimos los más adecuados a nuestras características y a nuestra capacidad de aguante.
Hay que tener en cuenta varios puntos  para no morir en el intento y no parecer una payasa...

Lo primero: unos zapatos de tacón deben permitirnos andar. Ir caminando como las muñecas de Famosa por las calles es, cuanto menos, ridículo. Nada de ir buscando el brazo del compañero para evitar partirnos los morros en el suelo...   que poco natural! 

A las enamoradas de las plataformas sin fin: tened cuidado , el suelo tiene muchos desniveles y con los ladrillos que tenemos en los pies  no los notamos. Es cierto que restan centímetros al tacón pero no sabemos dònde vamos a plantar el pie sin provocarnos un dolor de cuello de ir mirando el suelo, con suerte hasta nos encontramos un billete antes que nadie!!

Los tacones finos y altísimos son divinoos pero ojo con las alcantarillas y demás agujeros del pavimento y por favor, si se le han caído las tapas cambiálas y no los uses hasta que no las tengan nuevas, el sonido que provocan es de las cosas más "horteras del mundo".

Los zapatos "stilettos", ( es decir su nombre y enamorarme perdidamente), tienen que quedar en tu pie como a Cenicienta el de cristal.
 Si te quedan holgados, irás dando "chancletazos" porque se salen y además, a cada paso que des tienes que calcular que tu talón vuelva a su sitio de origen, dentro del zapato. Qué trabajito!!
Demasiado justos serán un asesinato en toda regla a tus dedos.

Por todo esto, elegir zapato de tacón no es nada fácil. A la hora de comprarnos unos hay que ser realistas con el "umbral del dolor " que tengamos en lo que a tacones se refiere.

- Si eres una negada completa para usar tacones y no quieres ni oír hablar de ellos, debes saber que hay muchas formas de tacón que te pueden hacer más fácil su uso. Los tacones cuadrados o bajitos son tendencia, desbancando poco a poco los andamios imposibles...
aprovecha el tiròn que son tacones para principiantes.




- Las que sois capaces de soportar un tacón medio o un poco más alto, antes de pagar a la hora de comprarnos unos, probarlos mil veces, los dos pies y un par de números, caminad por la tienda y comprobad que no se salgan al andar .

- Los protectores de silicona son unos aliados geniales a la hora de calzar unos preciosos tacones. Las taloneras evitan que se salgan e incluso añaden centímetros si tenemos un pie ligeramente más grande que otro. Las que venden en bazares chinos son muy econòmicas e igual de eficaces.

- A las afortunadas que sois capaces de aguantar lo que es echen, no me queda más que daría la enhorabuena!!

Todas las experiencias anteriores las han vivido mis sufridos pies. A base de sacrificio, ( como me lea algún podólogo...), soy capaz de darme una breve caminata subida a unos dolorosos tacones de Zara... la cuestión es acostumbrarse chicas!

A todas las que me preguntan si los zapatos que se ven en la foto los vendo, deciros que no. Son míos personales  y os los presto para que os veáis más guapas cuando venís a probaros ropa.

Cualquier día pongo un mercadillo de tacones de segunda mano y os aviso. Os aseguro que están nuevos. Así, ahorraré para comprarme mis tan ansiados Loboutin, aunque sean para adornar mi còmoda...

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