sábado, 23 de enero de 2016

Kilos que pesan al alma...



Buenos días!!

Hoy es Sábado y no tenemos prisas por levantarnos. Pero a mí me pesa ya la almohada de tantos pensamientos que me guardo esta noche...
Escribí mi entrada como todas las noches pero como  cuando hablo no paro, el resultado fue un poco polémico y triste. Tema no apto para una página de moda pero que seguro os hubiera gustado leer mi opinión. El tema de ayer trataba de " bullyng" o " acoso escolar". Por el momento no le doy a "Publicar", quizás más adelante...

Así que ahora estoy sola en mi sofá, saboreando mi primer café del día,
 (adicta total a la cafeína que soy), mientras mis niños duermen tranquilos y hoy sin prisas por levantarse. Aprovecho para escribir un ratito antes de que la casa despierte...
Hoy podríamos catalogar este post en las tres categorías: 
Por si te sirve de ayuda.
Que nos contamos hoy?
Confesiones.

Hace unos días os comenté que un día escribiría sobre mi historia con los kilos de más . Pues a ello voy.

  Nunca fui una niña gordita, mi madre siempre tuvo problemas conmigo sobre alimentación desde pequeñita, la pobre...
Era una guerrillera en la mesa y me tocò aquella época en la que nuestras madres creían que para estar sanos había que comer mucho para ponerse grande y fuerte... Yo no quería ni oler la comida. No me gustaba nada, solo la "sopa del puchero" y jamón, hasta que un día probé  los espaguetis y añadí un tercer plato a mi lista de lo único que comía.

! Esta niña no come nada

Me tomaba una cucharada de lentejas llorando, obligada y con un sofocón horrible. Mi madre desesperada! Me chantajeaba con cosas como disfrazarme mientras comía, ponerme el traje de comuniòn si me tragaba tres cucharadas... Un suplicio para las dos la hora de la comida.
Llegò mi adolescencia y claro ya no me servían los chantajes... ¿Qué había garbanzos? Me hacía un bocadillo de jamón ! ¿ Qué ese día tocaba pescado? Me cocinaba una montaña de espaguettis cuando llegaba del instituto.... Luego de postre, una palmera de chocolate, un paquete de donuts o un bollycao de nuestra época,( que tenía que coleccionar los "toys"). Cuando me iba con mis amigas, en la plazoleta nos comíamos un paquete, ( o dos), de cualquier producto de Grefusa...
Pero claro a los 15 años tu cuerpo es muy agradecido. No paras, siempre de un lado a otro, a todas partes andando, estás llena de vitalidad y los kilos aún no te pasan factura... Espera un poco guapa.
A los 17 me pongo por primera vez a dieta. Empiezo a controlar lo que como y descubro los filetes de pollo a la plancha... Me compro mis primeros
 " shorts" de deporte y salgo a correr.
Resultado, 52 kilos. Nunca, jamás perdí la cabeza con este tema y no cometí ninguna locura, nunca tuve trastornos en la alimentación .

 
Conocí a mi marido y claro, como una tiene novio ya... Pues se va dejando y dejando... Mc Donalds es nuestro "nidito de amor"...

Tuve mi primer hijo con 22 años. En mi primer embarazo solo puse 11 kilos, los perdí casi al completo en el parto. A los que me faltaron por perder le fui sumando y sumando y sumando... 


A mi vida llegan los problemas, las frustraciones, los sueños inalcanzados, una vida de ama de casa que no pensé que me iba a tocar a mi....
Descubro que comiendo me relajo.
En mi segundo embarazo mi peso no aumentò ni diez kilos. Afortunada... 
Después, los mismos problemas, mismas frustraciones y dos hijos. Y sumando...
 En apariencia era una mujer feliz. Mis dos niños, mi marido tenía un buen trabajo, yo podía dedicarme de lleno a mi casa y a criar a mis hijos. Pero solo apariencia, yo no era yo. Seguía ahogando mis penas en helados...
Mi tercer embarazo fue estupendo, solo 7 kilos. Pero luego igual, el peso subía de nuevo.
Tuve a mi hija con 29 años.
Y 102 kilos de peso. Lo peor, que yo no me veía mal. Nunca vi una súper gorda ante el espejo. Casi nadie me lo decía. Será porque mi carácter era horrible y nadie se atrevía. En el fondo de mi alma sabía que los demás sí que veían mis kilos. 
Empiezo a ser consciente cuando no encuentro ropa, mis tacones se rompen casi al primer uso o el cinturón de las atracciones de feria casi no llega al anclaje...
( la cara el espejo del alma!! Uufff foto!!).

Y un día mi marido y yo nos encontramos a un amigo que hacía 10 años que no veíamos... A mí no me saludò. Qué poca vergüenza y mala educación!! El chico me miraba de reojo mientras hablaba con Pedro, pero no me hablaba. ¿ Còmo no me decía nada?
Normal, el muchacho no me reconociò. No sabía si la mujer que iba a su lado era la chica con la que salía a tomar algo. Cuando el pobre se dio cuenta, su apuro fue tremendo. Ya no sabía si saludarme a destiempo o admitir que no me había conocido.
 Luego, al poco tiempo, me reencontré con un viejo grupo de amigas y sus parejas dijeron:  ¿María Jesús?

  Había que cambiar algo, ya eran dos jarros de agua fría seguidos y a mí ya me daba vergüenza salir a la calle. Mi uniforme era un chandal de Venca con el que iba a todas partes. No quería salir de casa para no quitarme el pijama y mi vida  social era nula. Mi humor de perros, mis celos desorbitados y mi saco de boxeo era mi familia. Todo lo pagaba con ellos.
Hasta que no lo tienes encima, no sabes la manera en la que los kilos pueden amargarte tu vida
Y lo siento pero no me vale aquello de: las gorditas rebosan felicidad, las mujeres tienen que estar hermosas. Gordita feliz? ¿Quién  dice eso? Que venga y me lo diga. ¿Tú que estás delgado/a y no sabes lo que es tener obesidad? ¿ O tú qué estás gordito/a y lo tomas como excusa perfecta para no tomar las riendas y perder peso? Perdonadme pero no me creo que los gorditos/as somos  felices con nuestros kilos!
La obesidad y el sobrepeso afectan a tu salud física en aspectos tales como diabetes, colesterol,... Bla, bla, bla...
A mi parecer es mucho peor la enfermedad mental y la del alma que te puede ocasionar. Para mí es lo peor.
El riesgo de infarto está ahí, pero al corazón le afecta más los sentimientos que te ocasionan los kilos de más que la grasa en las venas. Morirse hay que morirse e infartos les dan  también a los delgados , ( no quiero decir que no importe y venga a comer chorizo eh??), pero  cuando estás muerta en vida en un sofá en pijama comiendo helado es lo peor. 
Supongo que habrá gente que se sienta identificada con esto.  Deciros que es duro luchar contra la báscula, muy duro. Pero no es imposible para nadie.
Un día decidí que hasta aquí. Ya no más. No me hice fotos de comunión con mi hijo por no salir en ninguna foto, (apenas hay documentos gráficos de mis 102 kilos). Esto se acabò!!
Haciendo deporte y controlando mi comida conseguí perder 15 kilos yo sola. Poco a poco y sin prisas. No sé de dónde me vino la fuerza pero yo la llamo " inspiración divina". Algunas ya sabéis de lo que hablo jajajja.
Luego perdí 20 más haciendo terapia de grupo con otra chicas y guiadas por una psicóloga profesional. Mejor hacerlo acompañada, es más fácil cuando tienes apoyo de otras personas en la misma situación que tú.


 En total bajé de 102  a 65 kilos. 
Es un tòpico pero: poder se puede. No hay excusas que valgan. Ninguna.

Os comento por encima mis pautas porque  la entrada se ha hecho larguísima !!!!

1. La dieta no debe existir en tu vida. No hay dieta que valga.
2. Los hábitos de alimentación saludable son para Toda la vida
3. No elimines ningún alimento de tus comidas. Todo con moderación, poquito.

 

4. No tengas prisa, estarás perdida/o. Ten paciencia, por favor. Esto va "pa" largo.
5. No hay pérdida de peso que valga sin deporte. Fundamental. 
5 . No esperes ni al Lunes ni a la "operación bikini". 
6. Confía en ti, eres capaz de todo.


A los 37 años he de decir que he probado el bròcoli, las espinacas, el pescado y muchos más alimentos que me negaba a comer... Tampoco he renunciado a las cosas que me gustan , la vida es bastante sufrida como para no darte ni un capricho !!

Bueno y tema de kilos zanjado!!
Ya sabéis un poquito más de mi, mis amores! Lo cuento con orgullo, sin complejos y con valentía. Está soy yo y es la historia de mi vida que no tengo problemas en contar. 
Lo que queráis saber más aquí estoy para contarlo. 

Muuuack!

3 comentarios: